Los sensores inteligentes 6º Sentido detectan los aumentos de temperatura y proyectan aire frío a la zona afectada para restaurar la temperatura correcta hasta cinco veces más rápido que un frigorífico normal.
Esta tecnología garantiza un reparto homogéneo del frío tanto en el frigorífico como en el congelador para reducir la humedad y evitar la formación de hielo. Los envases no se pegan, las etiquetas permanecen legibles y no se pierde espacio de almacenamiento por culpa de la escarcha acumulada.
Los combis de clase A+ son la solución más respetuosa con el medio ambiente, que también permite un ahorro económico y energético: consumen hasta un 25% menos energía que los modelos normales de clase A.